En realidad no es un resumen del festival, si no de la decena de películas que pudimos visionar en esta última edición del
Festival Internacional de Cinema de Catalunya, en un fin de semana memorable y lleno de miticidad, marcado por el reencuentro de grandes amigos y por el descubrimiento de otros. Una edición marcada por la ausencia del gran homenajeado
David Lynch, pero en el que se han podido ver varias de las mejores películas que han pasado por el festival en muchos años. Aprovecho para decirles que no se pueden perder El zar de lo bizarro, el libro que acompaña a la edición española de
Fuego camina conmigo, escrito por el grande y talentoso
Javier J. Valencia.

La primera película que nos echamos a la cara fue
Minotaur, una especie de peplum europeo que si bien tiene un arranque interesante, se torna en un splatter chungo al uso, con frases celebres como
"Te tragaste sus palabras como la leche materna" y demas perlas. Un delirio de hora y media plagado de topicazos que hizo las delicidas del público más gamberro del Auditori, que salió de la sala al grito de ¡Minotaur!.
Dragon Tiger Gate es una demencial cinta de acción made in Hong Kong que hará saltar de las butacas a los fans acérrimos de
Donnie Yen y sus patadas imposibles. A destacar una dirección desbordada con planos muy imaginativos solo posibles en una película que rescata el más puro espíritu del comic chino de artes marciales. La primera sorpresa del festival fue
The abandoned, el último producto de la incombustible Filmax de Julio Fernandez, dirigido por el hasta ahora siempre prometedor
Nacho Cerdá (Genesis, Aftermath) anclado en el cine de terror clásico. La película sobresale por la creación de una atmósfera aterradora (cuyo máximo responsable es el genial Xavi Jimenez) y una dirección apabullante, que no deja apenas un segundo de respiro y crea verdaderos momentos de horror puro. Lástima que el director se tome demasiadas licencias en su faceta de guionista, aún así, Los abandonados es una maravillosa muestra de terror que esperemos sea el despegue del talento de su director. La polémica invadió al festival con
The Fountain, la última película del norteamericano
Darren Aronofsky. La película protagonizada por un inmenso Hugh Jackman y una cada vez menos secundaria Rachel Weisz, es probablemente, la película más pretenciosa que jamás haya tenido el placer de ver. Ambientada en tres epocas, con un trasfondo filosófico (que algunos ya han definido como new age) y una estructura cíclica, el film es un maravilloso ejercicio de complejidad formal y a la vez ideas primigenias, que removerá a la crítica pero que sin duda, será una de las mejores películas del año.

La prometedora
Brick decepcionó un poco a la platea, ya que pese a la originalidad de la premisa (un film noir ambientado en la high school americana) la película de
Rian Johnson pierde fuelle a medida que avanza la complicada trama que le obliga a recurrir a una insultante explicación final. De todos modos, la película entretiene y arranca alguna que otra carcajada, especialmente en el momento de la persecución o aquel en el que la madre sirve cereales al líder mafioso adolescente.
The ungodly es una interesante coproducción entre España y EE.UU, en la que un documentalista sigue la pista a un asesino en serie con la intención de relanzar su carrera profesional. La situación se complica cuando el protagonista se implica hasta límites inimaginables en los crímenes. Una interasente visión del cine de psychokillers, con un Wes Bentley irreconocible y un final algo bizarro (demasiado). La poderosa cinta firmada por el mexicano
Alfonso Cuarón (responsable de la mejor recreación de la saga Harry Potter) podría considerarse desde ya una película de culto. El largometraje es una representación de la sociedad futura al más puro estilo distópico orwelliano, ambientada en un año 2026 donde la esperanza de la continuidad de la raza humana ha desaparecido por completo. Una road movie apocalíptica rodada con una maestría ténica insuperable (impresionantes los larguísimos planos casisecuenciales, combinados con una infinidad de artimañas argumentales) y que te obliga a mantener abiertas las mandíbulas durante toda la proyección. Vigorosa y perfecta, con un guión redondo y sin fisuras, un diez como la copa de un pino.

La sorpresa del festival para el que esto escribe, vino en forma de cinta de animación con denominación danesa,
Princess la ópera prima de
Anders Morgenthaler, una película que mezcla de forma magistral religión, pornografía, imagen real, violencia extrema y venganza. Un cocktail arriesgado que no dejó indiferente a nadie y que desgraciadamente, tuvo una acogida mínima en el
palmarés final.
The Wicker man es un remake del clásico de los 70 que no merece ni ser analizado, una basura de hora y media aburrida, realizada con desgana, sin sentido y que merece hundirse en el más hondo de los olvidos (atención a la cara de palo que se gasta el bueno de Nicolas Cage).
Sisters es un remake de la cinta homónima del inimitable Brian De Palma a cargo del incombustible Douglas Buck (con el que compartimos tertulia y cervezas). La película se descubre entretenida y con buenas dosis de morbo al más puro estilo Cronembergiano, pero como bien dijo
forfy, es absurdo remakear a un director que basa su cinematografía (y en concreto esta película) en reciclar a su manera películas que ya están realizadas anteriormente. Por último
Fido de
Andrew Currie es una maravillosa película clásica cómica y que puestos a comparar, es un cruce entre el universo Douglas Sirk y las mejores cintas de George A. Romero. El resultado: zombis en la época del sueño americano y abuelas de la década de los 50 que se comen al jardinero a mordiscos. Una delicia que gustará a grandes y pequeños y en la que únicamente se echa de menos un poco más de mala baba.

Y esto es lo que dió de sí nuestra última expedición a un festival de Sitges que el año que viene homenajeará a una de las mejores películas de ciencia ficción de todos los tiempos: Blade Runner. Mientras esparemos con devoción las noticias que nos irán llegando poco a poco y pese a las decepciones y ausencias, el año que viene no faltaremos a esta cita con el cine de género, no lo duden.