Estamos a escasos días del estreno de
Death Proof, el segundo segmento de manos de
Quentin Tarantino para este
Grindhouse que nos llega a España injustamente fragmentado, pero todavía se sigue hablando de la polémica decisión tomada por los distribuidores a la hora de hacernos pasar dos veces por taquilla. Como ya sabrán, tanto
Planet Terror como
Death Proof se estrenaron conjuntamente a modo de sesión doble en los EE.UU, pero debido al estrepitoso fracaso taquillero de la propuesta, los hermanos Weinstein, productores de las cintas, decidieron mostrarlas en el resto del mundo como filmes independientes. Esto supuso la inclusión de metraje extra, supresión de fake trailers y sobretodo, la eliminación de la experiencia de visionar dos cintas de serie B seguidas, tal y como se hacía en antaño en las sesiones golfas no solo de norteamérica (como nos ha hecho creer el propio Tarantino en algunas de sus declaraciones), sino también en España.
Lejos de ejercer de segundo plato o ser la antesala de la pieza de Tarantino, la película de
Robert Rodríguez se configura como una desbordante película de acción y humor negro que no puede dejar a nadie indiferente. Por todos es sabido la irregularidad del mexicano a la hora de abordar sus proyectos, sin embargo, con películas como
Sin City,
Abierto hasta el amanecer y sobretodo en este
Planet Terror, Rodríguez ha demostrado con creces su buen hacer tras las cámaras. En este homenaje a las cintas setenteras de serie B más casposas, el director hace uso de un escaparate de personajes carismáticos donde destacan los rostros femeninos encarnados por las atractivas heroínas
Rose McGowan (también pareja del director) y
Marley Shelton, que también repiten con cameo en Death Proof. La película se convierte en un vehículo altamente referencial en el momento que el aficionado al género asimila con el visionado nombres como los de
George A. Romero (aquí los zombis caminan despacio) o
John Carpenter (Rodríguez rememora una muerte infantil al más puro estilo de Asalto en la comisaria del distrito 13).
Rodríguez firma una cinta que desborda humor y mala baba por los cuatro costados y en la que no hay limitaciones a la hora de realizar gags, ni siquiera cuando se trata de niños o enfermos mentales. Esta libertad temática, insólita, de la que hace gala Rodríguez le hace culminar una película sin prejuicios ni pretensiones, lo que le deja terreno libre para reivindicar una serie de excesos formales y muy arriesgados que solo podrían llevarse a cabo en una cinta intencionadamente fallida (como esa excepcional elipsis, con mcguffin incluído, provocada por la supuesta pérdida de una bobina de película). Diálogos absurdos, chicas ligeritas de ropa, situaciones desternillantes, sangre y gore a borbotones, un Tarantino con los testículos derretidos y actores de lujo (grandísimos
Josh Brolin,
Freddy Rodríguez,
Bruce Willis o
Tom Savini) dan forma a este cocktail de referencias posmoderno que es
Planet Terror. Una delicia que podríamos haber disfrutado mucho más de haberla visto conjuntamente a Death Proof en una sesión única. Cabe destacar el trailer de
Machete, realmente maravilloso.