*Pueden ver una selección de las fotos realizados por Sara Rey, pinchando aquí.El rodaje ha finalizado. Ha sido un fin de semana intenso, lleno de emociones, risas, lágrimas, presiones, nervios y satisfacciones. Lo hemos hecho, lo tenemos, hemos grabado
El embaucador. Y todo gracias a un equipo maravilloso, profesional y entregado, que ha hecho posible que este sueño sea una realidad. Hemos saltado del papel a la pantalla, de la imaginación a la realidad, de la recreación a la ficción. Estos días han sido de recogida de materiales, devoluciones y de morriña contenida, me invade una sensación extraña, como si me faltase algo, momento ideal para apoyarse en los que uno más quiere y necesita. Ha sido muy complicado, pero creo que he aprendido más en tres días que en toda mi corta carrera como director. Sé que si repaso los últimos diarios de rodaje que he dejado constar aquí, encontraré la misma frase, pero esta vez es totalmente verídica, esta vez sí que hemos rodado lo mejor hasta la fecha. Los resultados son fascinantes, visualmente increíbles.

El viernes nos fue bastante bien con los exteriores, nos costó empezar, ya que es complicado y muy arriesgado arrancar con el último plano de la ficción, pero debíamos hacerlo, era el único con luz día, el resto los teníamos que tirar de noche. La figuración estuvo genial, desde aquí agradezco a
Carlos,
Carmen e
Ismael su paciencia y buen hacer, ¡jamás unas piernas quedaron mejor en pantalla! También me costó adaptarme al maravilloso ritmo de
José Martín Rosete y de
Paco “El guey”, su gaffer, pero enseguida me acostumbré a su forma de trabajar. La verdad es que José es un profesional, no sólo es rápido, eficaz y respetuoso, sino que posee mucho talento, pese a ser tan joven. La iluminación de
El embaucador es enigmática y misteriosa, utilizaró mucho los recursos de la escenografía para crear una atmósfera visual fascinante. He aprendido mucho de él.
En el exterior tuvimos que darnos bastante prisa para tirar los cuatro planos de noche que teníamos. Este ha sido un corto en el que el plan de rodaje ha cobrado grandísima importancia. Si bien el viernes lo cumplimos a la perfección, el sábado tuvimos serios problemas para terminar con los planos previstos, lo que nos obligó a comenzar el domingo con un plano cuya iluminación, encuadre y continuidad tuvimos que volver a recrear. La complicación vino el propio sábado, cuando la presión, el calor y el agotamiento hicieron que se vivieran momentos realmente intensos. Descubrí rápidamente el talento abrumador de
Txema Blasco, es increíble su capacidad para convertirse en el personaje a la primera, un lujo, una responsabilidad. Txema es una persona encantadora, un ser entrañable que se ha comido su papel, que ha dado una lección de humildad y profesionalidad digna de admiración. Tenían que haberle visto ensayar en soledad.
Dios, tenemos unos movimientos sobre travelling impresionantes, el sábado terminamos con uno que nos llevó más de una hora, muy complejo, de seguimiento a
Camino. Cuando volvimos el domingo arrancamos con otro, aunque tras modificar la planificación y suprimir una buena cantidad de planos, pudimos terminar tras una jornada intensiva de catorce horas. Es muy complicado tener que suprimir unos planos que están elegidos pensando en el montaje, pero hubo que reaccionar rápido, apenás me dio tiempo a dormir del sábado al domingo. Las prisas han sido el mal endémico de este rodaje, propiciado por la ambición de rodar una historia que tendríamos que haber hecho en cinco días, no en dos y medio. Pero las ganas de todo el equipo y su buen hacer, hicieron que fuese posible terminar el rodaje sin dejarnos fragmentos en el tintero. He de alabar una vez más el trabajo de
Marcos en la producción, esta vez ayudado por
Carlos, un grandísimo descubrimiento. Sus esfuerzos hicieron que se viviese un gran ambiente durante el rodaje y que no faltase de nada.
Los dos días comimos en un restaurante que olía terriblemente a fritanga, el primer día perdimos mucho tiempo con la comida y el segundo parte del equipo nos marchamos antes al set.
Paco y
Jorge nos ayudaron con los portes, lo que hizo que nos ahorrásemos bastante dinero. No os podéis hacer una idea (o sí, viendo las fotos) del grandísimo trabajo de ambientación que realizó
Lucía, realmente parecía que en la planta baja de un bar irlandés habíamos retrocedido en el tiempo alrededor de medio siglo. Las texturas, la paleta de colores, el vestuario, la colocación de la escenografía... todo estaba muy medido, detallado. Así lo mostraba ya el magnífico y alabado por todos nosotros storyboard dibujado por
Romano. El equipo de ayudantes de dirección estuvo a la altura de las circunstancias,
Forfy (que emitió los
¡Silencio! más potentes que se han escuchado jamás) y
Raúl se encargaron, apoyados por
Sara y producción, de darme muchísima caña el domingo, con el objetivo de terminar a la hora. No se imaginan los nervios y los sudores fríos que recorrieron nuestras frentes cuando a falta de cuatro o cinco tiros de cámara, nos informan desde arriba que el bar abría en una hora y media.
La verdad es que
Ismael, el dueño del bar, se ha comportado de una forma modélica con nosotros, el nos daba facilidades y nosotros problemas, una persona ejemplar, con buen corazón, de las que ya no existen, gracias a él hemos podido rodar
El embaucador. Antes hablaba de la falta de tiempo, la verdad es que me hubiese gustado algún ensayo previo más o simplemente, poder detenerme más en la dirección de actores durante el rodaje. Creo que podía haberla trabajado más, pero la falta de tiempo hace que uno se centre más en la técnica y en la terminación del plan de rodaje. Sin embargo, he de decir que los actores han hecho un trabajo excelente,
Nora,
Camino,
Agustín,
Fernando,
Txema y
Mario han demostrado una paciencia infinita ante nuestras alteraciones obligadas del plan de rodaje y mostraron una concentración absoluta a la hora de interpretar a los personajes, hasta el punto que equivocaba constantemente los nombres de los actores y de sus roles.
También fue un factor importante la falta de espacio y el agobio imperante por la claustrofóbica situación de colocarse todo el equipo frente a una pared, en una secuencia en la que mostrábamos casi toda la escenografía. El domingo cometimos un pequeño error de eje y lo solventamos rodando un recurso, la verdad es que voy muy cubierto para el montaje, gran parte de ello es gracias a la labor de
Patricia, la script, que tras realizar un trabajo excelente no tuvo ningún miedo de decirme en todo momento lo que pensaba, algo que para mí es digno de agradecer. El refuerzo de
Víctor fue también muy importante, al igual que el del polifacético
Jorge en el equipo de sonido, que hizo de pertiguista a las ordenes del gran
David, que a ritmo de
Come on boys!, dictó el audio del cortometraje, siempre en la sombra, sin quejarse, demostrando una paciencia infinita. Paciencia también la de la escurridiza
Sara, autora de las maravillosas fotos que podéis contemplar.
Carolina hizo un gran trabajo con el maquillaje, a destacar la caracterización de
Txema para el exterior, pese a que finalmente decidimos eliminar, por cuestiones de tiempo, una fase intermedia en el aspecto del actor. Los peinados de
Pilar también ayudaron en demasía a la creación del universo que intentamos recrear. Todo parece haber quedado registrado en las omnipresentes cámaras de
Carlos y
Gustavo, los creadores del making of.
Garán manejó la cámara HD como si fuese una extensión de su cuerpo, increíbles los movimientos de cámara que ha regalado al cortometraje, pronto lo descubrirán. Me gustaría enseñarles cuanto antes un trailer, lo sé, son absurdos dentro del mundo del cortometraje, pero compréndanme, necesito mostrarles aunque sea levemente, lo que hemos hecho.
Ahora toca trabajar en el montaje (si consigo ver los brutos, maldita incompatibilidad de formatos), en la prometedora música de
Ginés y en el sonido. Pero antes, toca volver a la realidad (también a la de este blog), toca una cura de desintoxicación, necesito desprenderme del corto unos días, para engancharlo después con perspectiva, con objetividad. También toca agradecer una vez más a todas las personas que han hecho posible el corto, a todo el equipo técnico por hacer suyo El embaucador, a mi familia y amigos, que me han apoyado muchísimo, como siempre. También a todos ustedes, que con sus visitas y comentarios, han ampliado la expectación que rodea en la actualidad a este pequeño proyecto. Estos días está siendo raro no embaucar a veintitrés personas que han hecho que ésto sea posible, aunque en realidad, no hay que sentir desazón, esto no ha hecho más que empezar. Ahora sí, acaba de nacer
El embaucador.